
En un estudio histórico en Kenia y Mozambique, científicos descubrieron que la ivermectina, un antiparasitario común que puede reducir los casos de malaria en un 26%. ¿La clave? No ataca al parásito, sino que convierte la sangre humana en veneno para los mosquitos, cuando estos pican a alguien medicado, mueren, cortando así la cadena de transmisión.Este avance, probado en más de 20.000 personas durante el ensayo BOHEMIA, funcionó incluso en zonas con mosquiteros e insecticidas, además, se observaron beneficios colaterales: menos sarna, piojos y chinches. La ivermectina, con un perfil de seguridad bien conocido, podría convertirse en un aliado esencial contra una de las enfermedades más letales del planeta.
